Estoy acabando a viejas yo que habitaban tras el escenario
mientras miles llamaban desde el otro lado:
Que socorran a los hijos de Zeus
Pero no había nadie ahí.
Nos habían robado hasta los deseos de comer
y sólo debíamos sentirnos culpables por haber esperado algo más que saber.
Maten a los insignes carroñeros del fin de mundo
ahí no hay memoria ni justicia.
¿Por qué dejas eso frente a mí?
Lleven de vuelta a casa a los niños,
a no ser que sean resistentes al gas y el calor.
Relájense ustedes
mientras ven todo desde el otro lado del espejo:
Existe dolor incapaz de figurarse con sentidos humanos.
Sus labios se movían silenciosamente
me condené no saber leerlos a tiempo.
Calma, Tierra,
viene mamá a curar tus heridas.
¿Alcanzaste a conocer tu cielo antes que se tiñera de gris?
No fui yo la única que me vio nacer.
No fui yo la única que gozó de mis tesoros.
No fui yo la única que se hizo el amor.
No fui yo la única que se vio llorar.
No fui yo la única que escuchó mis alaridos.
Lamentablemente el nombre del dios no me ha conocido
y las cuatro letras se han vuelto invisibles
la kabbalah no va a salvarme
escriban en mis grietas de inmediato
pues sí seré yo la única que me verá morir.


2 comentarios:
Que bueno que te lei hoy! y no ayer...
Besitos hermana!
Xi.
Desgarro, dolor, y a la vez cierta plenitud. Como un parto al revez, volver al seno, volver a la tierra q nos cobijó y nos dio vida.
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