Friday, October 3, 2008

EMET

Estoy acabando a viejas yo que habitaban tras el escenario

mientras miles llamaban desde el otro lado:

Que socorran a los hijos de Zeus

Pero no había nadie ahí.

Nos habían robado hasta los deseos de comer

y sólo debíamos sentirnos culpables por haber esperado algo más que saber.


Maten a los insignes carroñeros del fin de mundo

ahí no hay memoria ni justicia.

¿Por qué dejas eso frente a mí?

Lleven de vuelta a casa a los niños,

a no ser que sean resistentes al gas y el calor.


Relájense ustedes

mientras ven todo desde el otro lado del espejo:

Existe dolor incapaz de figurarse con sentidos humanos.

Sus labios se movían silenciosamente

me condené no saber leerlos a tiempo.


Calma, Tierra,

viene mamá a curar tus heridas.

¿Alcanzaste a conocer tu cielo antes que se tiñera de gris?


No fui yo la única que me vio nacer.

No fui yo la única que gozó de mis tesoros.

No fui yo la única que se hizo el amor.

No fui yo la única que se vio llorar.

No fui yo la única que escuchó mis alaridos.

Lamentablemente el nombre del dios no me ha conocido

y las cuatro letras se han vuelto invisibles

la kabbalah no va a salvarme

escriban en mis grietas de inmediato

pues sí seré yo la única que me verá morir.