Aunque yo, envuelta en la claridad que no es pureza, no pueda creer y escribir a la vez, sostuve seres humanos en medio de la cosificadora catalepsia en el ciclo aborigen del espermio virgen.
El mundo acaba si lo dejas caer.
Voy a tomar el humo con mi mano las cenizas con mi lengua tenaza calcinada.
Irás en horizontal compuesto de brazos múltiples cauces sin señales no sabrás de melodías automáticas. Nada tiene raíz ni ha sido escrito sobre piedras.
Una colmena clama silencio por su reina el cuerpo amonestado de humores salientes por los dedos cortezas y lo que árbol dejó caer:
La piel transparente no aprendió a proteger dejando al descubierto maldiciones combustiones internas desforestanto cada suspiro.
En medio de mi mano crece un ojo acusado de espía.
Los momentos pasan por sí solos echándome a un lado, exiliada trepo el pedestal donde dejé mis alas.
La memoria no sabe de amnesia.
Desde arriba, los seres imaginarios me dan la bienvenida.
Y la piltrafa terrestre Hijos de la bestia cristiana no robarás, no matarás. El continuo saqueo de entrañas invasiones infructuosas llamadas a corroer la corona abandonada del espíritu
Si algún día pudiera cumplir mi sueño de etnógrafa, viajaría hacia el oriente. Lejos, donde quizás nadie se atreva a seguirme, o donde tal vez deba olvidar todo lo que he aprendido. Mi única técnica se basaría en la observación, pues estando allá ya habría cumplido uno de mis mayores deseos. Ya tendrá mi cuerpo que acostumbrarse a las altas temperaturas; y mi carácter a la sumusión, no sólo por ser mujer en aquella tierra, sino que por ser yo la otredad. Mi forma más cercana ha sido aprendiendo su danza, intentando sentir sus darbukas y hacer sonar las monedas de mis caderas. Bailo con respeto al sol, ondulo mis brazos sin temer a las serpientes, sigo la música con mi vientre... Sin embargo, sé que jamás seré uno de ellos.
La mujer de la foto es la más hermosa que he visto que he visto bailar.
La vida, si no es poetizada, no vale la pena existirla.El poetizar es el único modo digno de usar la lengua. Se hasta los pájaros,con sus diminutos pulmones, saben cantar,¿cómo ustedes humanos no han respetado al habla al elevar sus voces?
Cada partícula de divinidad cae al imitar lo que ya está ahí.
*
(La foto la sacó una especie protegida que quiero enormemente, una tarde mientras caminábamos por Valdivia.)
Pálido sombreado de ojeras hace señas desde el espejo. Viva voz desde el otro lado:
Sentiría la edad de Tierra a contra piel pies sobre espalda pero mi sustancia se obstina no puedo siquiera imaginar infinita.
Ineluctable A occidente le pesa el suicidio del Sol. Bautismo en nombre criminal.
Reflejo, remece asalta mi mano: Condenada en su frente oculta las cruces.
El Génesis carga en sus facciones.
Aniquila a Aristóteles y sus recuerdos que la lógica no sea más que un sueño.
Y digo, Dios: quemaría tus libros. Yo te crearía como excusa.
Tal cual rasgos se difuminan invisibles gestos dicen que el día ha decidido no volver a este lado del mundo.
Cerrado por derrumbe está el sitio donde todo acaba. Sol no sabe morir.
La gravedad en la Tierra era una ilusión.
Dictadura de la magia mi propia mercancía fetiche lucrativo científicos encerrados en zoológicos árboles caminantes pájaros marinos cielo subterráneo estrellas caídas sol de noche ojo acusando al ojo sobre las ojeras azuladas de tú, libro agonizante:
Debí haber sabido desde un principio que lo dicho se vuelve realidad que lo pensado ya está existiendo y que debo abstenerme de pronunciar el silencio.
Quiero conceder al terrorismo como un modo exacerbado de entregar amor al enemigo, ya que mi amigo lo tendrá por siempre. Humanos todos: El terrorismo poético es una política estética, una manera de ver, hacer y entregar poesía tan amablemente invasiva. Es un asedio desde los ojos hacia adentro, adentro, lo más íntimo de cada ser humano. Tocando y trastocando. Pasando y transgrediendo, más… más allá de la desnudez, lampiña, traspasando el esqueleto y corporalidad. Es una estaca del más dócil material, que sin embargo pretende clavarse eternamente en la experiencia de cada uno y colectiva. Terroristas poéticos dedican su existencia a hacer el amor con sus enemigos, a desviar su atención en las veredas, a darles puntapiés mientras le regalan el secreto del universo que se escondía tras sus espaldas… mutando el extremo altruismo en el placer que todo ser humano busca obtener en su calidad de mortal.
La poesía es un arma sublime, tal vez más noble que conocemos.
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En la foto: Quien escribe, confiada que el tren aún no viene.
Era yo la tenía los deseos desenfrenados de amarte, era yo la que lloraba silenciosamente pensando que jamás me escucharías. Pero no. Heme aquí gritando tu ausencia, soñando volver a tocar tu boca, anhelando siquiera una sonrisa cómplice, deseándote hasta delirar… delirando, delirando hasta que el espejismo ya no es tal sino el constante estado… delirando tu piel, enloqueciendo besar tus ojos, deseando hasta gastarme, negando otro amor, negando cualquier afecto, negando el ardor que me quebranta, negando que no logro extirpar tus surcos, negando que niego. Sola. Sola. Y cualquier compañía me resulta inútil. Vaciada. El escribir no va a salvar mi ansia. La música no borra reflejos. El baile me hace remecer el cuerpo, el cuerpo que algún día te sintió a su lado, el cuerpo que no soporta más tiempo de desamparo. Y quiero ser etérea, quiero ser sólo una alucinación mía, un mal que se borre con antipsicóticos. Acabarme. Ahora. Te lo suplico.
Estoy en una casa en las montañas. Tengo amigos duendes y converso con unicornios. Hay un árbol que me deja anidar en sus ramas, y no tengo rejas que hieran mis alas nuevas.
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Y en mi tumba quiero que haya un toldo que sujete hartos seres como el de la foto. Obviemante debe esperar usted que yo muera, y como es impredecible, siga esperando.
Ocurre cada vez que me desgajas de todo tapujo Recorriendo escondrijos que ni mis dedos conocen Haciendo surcos sobre surcos Amables sinfonías resonando en los huesos lenguas que desean traspasar la piel manos cómplices del voluntario asedio saciando, cada vez, colmando las exclamaciones acuciosas que no quieren sentirnos lejos rogando con un dócil ímpetu:
Quédate Ahora Tu voz suena hermosa Cada vez que jugamos a amarnos.
A veces me funciona e incluso logro comunicar ideas. Otras muchas termino comiéndome las uñas. Y algunas, como las que muestro aquí, son las que imploran comentarios para ser mejoradas o alimentadas. Este blog es un borrador, la mayoría de estos textos han sido o serán modificados (o asesinados).
(Es una indirecta para quienes visitan este sitio: ayude a este pajarraco principiante, pero sin golpes, por favor...)